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La puerta que nunca se abre

Introducción

En un barrio tranquilo a las afueras de la ciudad, había una casa antigua que llevaba años abandonada. Los vecinos evitaban acercarse a ella, no solo por su aspecto descuidado… sino porque, en medio de la noche, a veces se escuchaban sonidos extraños provenientes de su interior.

Yassin, un joven curioso que trabajaba como redactor en internet, no creía en supersticiones. Siempre buscaba historias extrañas para convertirlas en contenido atractivo. Cuando escuchó hablar de aquella casa, decidió ir él mismo para descubrir la verdad.

Desarrollo

Yassin llegó a la casa justo antes del atardecer. La puerta principal estaba entreabierta, como si invitara a cualquiera a entrar. Dudó unos segundos, pero pensó:

“Esta es mi oportunidad para escribir la mejor historia de mi vida.”

Entró lentamente. El polvo cubría todo, y el suelo crujía con cada paso. El aire dentro de la casa era frío… demasiado frío.

Entonces lo vio.

Al final del pasillo había una puerta distinta a las demás. Negra, con extraños símbolos grabados que no lograba entender.

Se acercó… intentó abrirla.

No se movía.

“Qué raro… todas las puertas están abiertas menos esta,” murmuró.

Decidió seguir explorando. Entró en un dormitorio y encontró un espejo roto en el suelo. Cuando miró su reflejo, sintió algo extraño…

Su imagen tardó un segundo en imitar sus movimientos.

Se quedó paralizado.

“Seguro fue mi imaginación…”

Pero no lo era.

De repente, escuchó pasos detrás de él.

Se giró rápidamente… no había nadie.

Salió de la habitación intentando mantener la calma, pero su corazón latía con fuerza. Nada en esa casa era normal.

Volvió al pasillo… y miró otra vez la puerta negra.

Ahora estaba entreabierta.

Retrocedió un paso.

“Estoy seguro de que estaba cerrada…”

Respiró hondo y la empujó lentamente.

Dentro no había muebles.

Solo una silla en el centro.

Y sobre ella… una fotografía.

Se acercó con la mano temblando.

Era una foto suya.

Pero no actual… era otra versión de él, con ropa antigua y una expresión triste.

Retrocedió, susurrando:

“Esto no puede ser…”

Entonces, una voz habló detrás de él:

“Has tardado mucho…”

Se giró bruscamente.

Había alguien en la oscuridad.

Alguien que se parecía exactamente a él.

Mismo rostro. Mismos ojos.

Pero sin vida en la mirada.

“Sabía que volverías,” dijo la figura.

“¿Quién eres?” gritó Yassin.

El hombre sonrió.

“Soy… tú.”

Clímax

Las paredes comenzaron a temblar. La habitación parecía deformarse, como si la realidad misma se estuviera rompiendo.

El hombre habló con calma:

“Esta casa no es un lugar común… guarda las versiones perdidas de quienes entran.”

“Cada decisión que no tomaste… cada oportunidad que dejaste pasar… cada camino que evitaste… crea otra versión de ti.”

Yassin miró a su alrededor.

Sombras empezaron a aparecer.

Eran él.

Diferentes versiones de su vida.

Uno exitoso.
Uno destruido.
Uno completamente solo.

“Y yo…” dijo la figura, acercándose,
“soy la versión que se quedó aquí.”

Lo miró fijamente.

“Y ahora… es tu turno.”

Conclusión

Yassin gritó y corrió hacia la puerta…

Pero había desaparecido.

Se encontró otra vez en el pasillo.

Pero la casa había cambiado.

Todas las puertas eran negras ahora.

Todas cerradas.

Y detrás de cada una… una voz.

Una versión distinta de él.

Desde aquella noche, nadie volvió a ver a Yassin.

Pero los vecinos dicen que, si pasas cerca de la casa a medianoche…

Podrás escuchar un susurro:

“Elige la puerta… antes de que ella te elija a ti.”

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